El uso problemático de internet en jóvenes universitarios: una adicción silenciosa
¿Te preocupa la cantidad de horas que pasan tus hijos conectados al móvil o al ordenador? ¿Crees que el tiempo que emplean en las nuevas tecnologías les está afectando a nivel emocional o en la convivencia en casa?
Todos sabemos que el uso de Internet es un hecho habitual en la sociedad actual, forman parte de la vida de las personas, en especial de los/as jóvenes. Su uso supone numerosas ventajas, aunque también diferentes inconvenientes, un uso excesivo, ilimitado o incontrolado puede producir en personas vulnerables un síndrome muy parecido al de las adicciones a sustancias (tolerancia, abstinencia, pérdida de control…) interfiriendo en su vida diaria y produciendo numerosos problemas a nivel físico, psicológico y social.
Adentrándonos aún más en la clínica, los jóvenes pueden llegar a mostrar:
Preocupación constante: pensamientos recurrentes sobre actividades en línea o deseo de estar conectado.
Alteraciones del humor: como irritabilidad, ansiedad, agitación o tristeza cuando no se tiene acceso o se intenta reducir su uso.
Uso como evasión: utilizar internet para mitigar sentimientos negativos como culpa, ansiedad o depresión.
Pérdida de control: siendo la persona incapaz de limitar el tiempo de conexión.
Deterioro de la vida social: como aislamiento y la preferencia por las interacciones virtuales
Negligencia de las responsabilidades: como disminución del rendimiento académico o laboral y descuido de tareas domésticas.
Ocultamiento: como el mentir a familiares o profesiones sobre el tiempo real de uso o el tipo de contenidos consumidos.
Trastornos del sueño: insomnio o alteración de ritmos circadianos debido a la conexión nocturna.
Molestias físicas: dolores de cabeza, fatiga visual, dolores musculares y síndrome del túnel carpiano.
Alteraciones en el autocuidado: sedentarismo, descuido de la alimentación y de la higiene personal.
Conocer el uso que realizan los jóvenes y las actitudes que mantienen hacia estas herramientas permite obtener el perfil del/a joven universitario actual e identificar una problemática en su uso de manera temprana.
Es por ello que recientemente se llevó a cabo un estudio en jóvenes universitarios, en concreto 119 estudiantes con edades comprendidas entre los 18 y 24 años de diferentes localidades españolas. Se pretendía analizar mediante una escala, la frecuencia de uso de internet que realizan los jóvenes, el tiempo de conexión que emplean en ello, así como el horario en que lo hacen. También se analizaron una serie de actitudes y conductas indicativas de un posible uso desajustado de la red mediante la escala EUPI-a de uso problemático de Internet (1).
Los resultados hallados muestran una elevada prevalencia en cuanto a frecuencia de uso, siendo que casi la totalidad de los participantes se conectaban a diario a Internet, más de la mitad de la muestra empleaba entre 5 horas y todo el día en la conexión y algo parecido ocurría con aquellos que se conectaba a diario pasadas las 12 de la noche. En cuanto a las conductas relacionadas con un posible uso problemático de internet, casi la mitad de la muestra contestó que cuando se conectaba a Internet se le pasaban las horas sin darse cuenta y más de un tercio había llegado a descuidar tareas o rendir menos (exámenes, deportes…) por conectarse a internet. Otras conductas que obtuvieron también un porcentaje elevado fueron la carencia de control sobre el uso que se realiza de él, la presencia de irritabilidad o mal humor ante la imposibilidad de conexión, o el deseo de que el entorno más cercano (familia, pareja o amigos) no sepa del tiempo que pasa conectado. Esto coincide en gran medida con la literatura científica revisada. Mientras que aún en la etapa adolescente puede llegar a existir cierto control parental con respecto al uso de Internet que realizan los adolescentes (2,3) en la etapa universitaria esto tiende a cambiar, muchos jóvenes se ven obligados a desplazarse a otras ciudades alejándose de sus familias y compartir piso con otros jóvenes de su edad; por lo que además de no existir ese control externo sobre el uso que se realiza, se ve fomentado por la presión social, la observación o el deseo de encajar.
En cuanto a la escala EUPI-a los hallazgos más destacados fueron que el ítem “cuando me conecto a Internet siento que el tiempo vuela y pasan las horas sin darme cuenta” es el que mayor prevalencia/ promedio presenta en cuanto a conductas asociadas a uso problemático de internet. Muy probablemente el ítem que presenta una mayor homogeneidad en las respuestas sea el ítem “En alguna ocasión he llegado a descuidar algunas tareas o rendir menos (exámenes, deporte…) por conectarme a Internet”. A pesar de no ser la conducta con mayor prevalencia es preciso destacar que el ítem “A veces me irrito o me pongo de mal humor por no poder conectarme a Internet o tener que desconectarme” obtuvo una prevalencia significativa.
Ante esta problemática, la prevención es la mejor herramienta de actuación.
Establecer rutinas sin tecnología: Dedicar tiempo diario a actividades físicas, lectura o hobbies manuales que no requieran pantallas.
Configuración de dispositivos: Desactivar notificaciones innecesarias, quitar el sonido y la vibración para reducir las distracciones constantes.
Higiene del sueño: Evitar el uso de teléfonos o computadoras antes de dormir y mantener los dispositivos fuera del dormitorio durante la noche.
Pactos familiares: Para menores, es fundamental acordar horarios semanales y firmar un «pacto de uso» que defina momentos, tiempos y propósitos específicos de conexión.
Días de desconexión: Bloquear un día entero en el calendario sin internet para fomentar la introspección y la creatividad.
Si ya existen señales de alerta como ansiedad al no estar conectado o irritabilidad, se sugieren estos pasos:
Desconexión progresiva: Comenzar con periodos cortos sin teléfono (30 minutos a 2 horas) y aumentar gradualmente el tiempo de alejamiento.
Abstinencia focalizada: Identificar si la adicción es a una aplicación específica (como TikTok o Instagram) y restringir o eliminar su uso temporalmente.
Uso consciente: Utilizar redes sociales en modo «lectura», evitando publicar contenido para no depender de la gratificación inmediata de los «likes» o comentarios.
Ayuda profesional: En casos donde la adicción afecte el rendimiento laboral o escolar, se debe buscar terapia psicológica especializada o consultar con unidades de adicciones conductuales.
En este contexto, la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS) ha emergido como una herramienta prometedora para complementar los tratamientos actuales, ofreciendo esperanza en el manejo de estos trastornos. Aunque la investigación sobre la tDCS en adicciones conductuales (como la adicción a Internet) aún está en sus primeras etapas, los estudios disponibles ofrecen razones para ser optimistas. La tDCS es una técnica no invasiva que utiliza una corriente eléctrica de baja intensidad para modular la actividad cerebral a través de electrodos colocados sobre el cuero cabelludo. Al estimular áreas clave del cerebro, como la corteza prefrontal dorsolateral (DLPFC), se pueden mejorar funciones como el control de impulsos y la regulación del deseo o craving. Esta técnica, bien tolerada y con efectos secundarios mínimos, está ganando terreno como una opción accesible y segura para tratar diferentes tipos de adicciones. Esta técnica, al ser no invasiva y relativamente económica, tiene el potencial de integrarse fácilmente en centros ambulatorios especializados en adicciones. Además, su portabilidad, en el formato de tDCS domiciliario (home tDCS) permite que sea utilizada en entornos cotidianos, ofreciendo una alternativa práctica para personas que buscan opciones complementarias a los tratamientos convencionales. Su capacidad para reducir el craving y mejorar el control cognitivo no solo abre nuevas puertas en el tratamiento de estos trastornos, sino que también ofrece esperanza a millones de personas que buscan soluciones innovadoras y efectivas.
Mª Teresa García Guerra
Bibliografia
1-Rial, A., Gómez, P., Isorna, M., Araujo, M., Varela, J. (2015). EUPI-a: Escala de Uso Problemático de Internet: Desarrollo y Validación psicométrica. Adicciones,27(1) 47-63. Doi:10.20882/adicciones.193
2-Villanueva, V. J., y Serrano, S. (2019). Patrón de uso de internet y control parental de redes sociales como predictor de sexting en adolescentes: una perspectiva de género. Revista de Psicología y Educación, 14, 16-26. doi: 10.23923/rpye2019.01.168
3-Golpe, S., Gómez, P., Harris, S. K., Braña, T., y Rial, A. (2017). Diferencias de sexo en el uso de internet en adolescentes españoles. Psicología Conductual, 25(1), 129

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